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Bolivia Tren de la muerte 2005

Tren de la muerte, mayo 2005.
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Viajar en tren es en la mayoria de los casos sinónimo de seguridad y comodiad. En el Rapido Oriental-famoso tren boliviano que recorre 600 kilómetros bajo una temperatura promedio de 40 grados- la cuestión es distinta.
En sus vagones prolifera el contrabando-desde comida hasta motores de auto-, el trafico de drogas, pla prostitución encubierta y los líos con la policía.
El denominato Tren de la Muerte une las ciudades bolivianas de Santa Cruz y Quijarro, en la frontera con Brasil. El apodo lo recibió en la década del cincuenta a causa de que algunos pasajeros, para no pagar el pasaje, preferian viajar sobre el techo. A veces se quedaban dormidos, caian desde el tren en marcha y terminaban al dfondo de los precipicios junto a los que pasa la vóa férrea. Aunque esto ya no sucede y hoy el ferrocarril está administrado por una empresa canadiense, hacer el viaje sigue siendo una experiencia dura. Los descarrilamientos, por ejemplo se dan con frecuencia. Un tipo llamado Armando, que contrabandea ropa de mujer desde Brasil, asegura qu “una vez estuvimos dos dias enteros parados entes de continuarel viaje”.
Segun él , el trafico de droga es demasiado riesgoso. “Cocaina implica cárcel, en cambio a mí a lo más me botan algo de la mercancia tren abajo”. De echo, en una de las 34 paradas, uno de sus bolsos fue arrojado po un policia a través de la ventana. Providencialmente en el andén habia habia un amigo suyo que recogió el bulto y prometió guardarselo. El Rapido Oriental ( ése es el nombre oficial del Tren de la Muerte) tiene siete carros para pasajeros más uno para mercancia autorizada, que en cantidad debe ser menos de la que sube y baja durante el trayecto. Hay un fiscalizador de pasajes, dos contralores, dos policias y dos hombres de traje naranjo que limpian los baños. Pese a todo ese resguardo en algunas paradas nocturnas llaman a cerrar las ventanas porque afuera hay gente que se abalanza intentando agarrar lo que encuentre a la mano, ya sean chaquetas, radios o aves de corral.

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